martes, 8 de septiembre de 2015

WITHOUT THIMBLE: VESTUARIO DE PRINCESA (DISNEY TRIP II)

  ¿Recordáis que en el último post pasé de enseñar el tema patronaje porque era un rollo y además no se veía nada??? Bueno pues, hoy os voy a hablar de... ¡PATRONAJE! ¡Viva yo! Sigue siendo un rollo y se ve regular, pero bueno, creo que puede ser interesante...
  Cuando empezamos a planear (y ahorrar) el viaje a Disney, tuve la idea de hacer algo especial para vestir allí, algo inspirado en sus personajes. En principio habíamos pensado ir en invierno, por navidad o así, así que me pareció que una capa para cada una sería divertido; además que nos abrigarían. Pero luego oímos lo del Verano Frozen, sus ofertas, y allí que nos fuimos. Lo de las capas ya no tenía mucho sentido, peeeero, lo de hacerle un vestuario de princesa a mi Princesa sí, y a eso que me puse.
  A pesar de que ya no tenía mucho tiempo, me volví un poco loca dibujando no sé cuantos vestidos (tengo un peligro con un lápiz y un folio...). Luego me entró la cordura y elegí unos pocos, que iría confeccionando en función del tiempo; porque quería hacer también la mochila y alguna otra cosa que ya os enseñaré (jeje).
  Por cierto, que no hago copias literales de los trajes de las princesas, para eso ya está la factoría Disney, lo mio son inspiraciones totalmente subjetivas. Y no es por ir de guay (ni quiero ser mala), pero viendo los disfraces que había en el parque (y sus precios), tengo que decir que: ¡Soy la leche! ¡Qué guapa iba la Princesa, y cómo la miraban todos!
  Y después de este momento egocéntrico, vamos al lío:


  Lo primero es hacerse con un patrón base de niño. En la carrera cuando nos presentaron la optativa de Confección Infantil, yo me tiré de cabeza a cualquiera de las otras; ¿niños? eso no era para mi (Juls sí la eligió, cosa que todavía me sigue estrañando...) Cosas de la vida, a día de hoy la moda infantil es lo que más me gusta (igual me estoy haciendo mayor...) De hecho, me compré un libro de patronaje de niños, y de él saqué la base, aunque tuve que adaptarla un poco con las medidas de mi primi.
  Pues eso, cogemos el patrón base y lo dibujamos sobre el papel; recomiedo guardar siempre el original, para usarlo en cualquier otro proyecto futuro. Para el patronaje siempre se usa lápiz o portaminas, lo que más gustéis, nunca boli, rotu... (esto me lo salto a la torera muy a menudo, pero reconozco que guarrea el trabajo bastante). 'Pero si usaste boli' me diréis, y tenéis razón, pero es que aquí está justificado, no se veía nada; tengo que cambiar de papel urgentemente...


  Empezamos con las transformaciones:
  El primer patrón con el que me puse fue con el de Elsa, que no es el vestido azul tan soso que lleva en la peli, sino el verde que lleva en el corto Frozen Fever, que es bastante más mono. El primer paso será subir el talle, para que tenga la apariencia de un vestido de corte imperio. No se ve muy bien en el boceto, pero la parte de arriba será una combinación de diferentes tejidos, así que lo que haremos después es dibujar la línea del 'segundo escote' tanto en el delantero como en la espalda.


  Con un papel de seda, copiamos tanto la pieza del delantero como la de la espalda, y le damos después 1 cm de costura alrededor; no es necesario en el cruce de la espalda, irá remallado. Le ponemos el nombre del patrón, la pieza que es, cantidad a cortar, hilo, lomo donde lo necesite, lo recortamos, y ya tenemos una parte lista.


  Volvemos al primer patrón y disimulamos la línea marcada antes, que no borrar, que siempre nos servirá de guía. Por lo demás, lo mismo que con el anterior: nombre y demás historias, y ya tenemos otra parte.


  Nos ponemos ahora con la falda. Si con los otros patrones se veía mal, no os cuento con este, eran como rayas al horizonte. Explicar esto y creer en la magia nos iba a servir para lo mismo, por eso he cambiado las fotos inútiles por este dibu/croquis que creo será de mayor utilidad.
  Lo bueno de esta falda por piezas es que se basa en la repetición, así que con hacer un único patrón es suficiente. Comenzamos dibujando una línea que además nos marcará el hilo para cuando cortemos sobre el tejido. Hacemos una línea perpendicular en la parte de arriba, y marcamos 'a' que es la medida que obtenemos del siguiente cálculo: ancho del delantero (patrón) x 2, dividido después entre 3, total de piezas que queremos (que esto lo hago así porque el ancho del delantero y el de la espalda es el mismo). Para el bajo, hacemos otra línea perpendicular y marcamos 'a' x 2. Esta medida la calculé un poco a ojo teniendo en cuenta el volumen del original, que por otro lado no es mucho (Elsa es una diva, pero claro, ella puede permitírselo porque es reina...). Por último le marcamos el margen de costura: 1 cm en cintura y costados, y 4 cm en el bajo. Igual que en los patrones anteriores, apuntamos toda la parafernalia, que a ver, como que da un poco de perecita, pero que por experiencia os digo que luego pasa que meses después coges un patrón y te quedas mirando pensando ¿y esto qué era? (sobre todo si tenéis un sistema de orden tan personal como el mío...). Importantísimo, marcar que esta pieza hay que cortarla 6 veces, y ya de paso, poner el piquete que dirá hasta dónde llega la abertura.


  Volviendo al bajo, para que luego en la confección quede bien, sin frunces ni pliegues innecesarios, es recomendable/obligatorio (elige lo que más te guste) cortar bien el patrón, como se ve en las imágenes. Explicación rápida: se corta por fuera de la línea de costura en los dos costados se dobla por la línea de bajo real, y ahora sí, cortamos las líneas de costados. Como veréis, queda una ligera forma hacia 'adentro'; esa tontería marca la diferencia de un trabajo bien hecho, a uno cualquiera. 
  Pues eso, dicho queda cómo se hace, en vuestras manos lo dejo, pero luego si os queda mal, no digáis que no os avisé.


  Y así, ya tenemos el primer patrón. Lo guardamos todo bien juntito, y seguimos con el siguiente.


  Es el turno del patrón para el traje de Anna. En este caso hice solo el del corpiño, la falda la corté directamente sobre el tejido; pero esto lo dejamos para más adelante. Cogemos el patrón base (¿veis cómo había que guardarlo?) y lo dibujamos sobre el papel.
  En el delantero, dibujamos una línea del hombro al bajo que definirá la pechera. Cambiamos el escote de este a uno recto, y le marcamos ya de paso el margen de costura. A continuación dibujamos el pico en el Centro Delantero y también en el Centro Espalda. Anotar una vez más toda la información necesaria sobre el patrón.


  Separamos la pechera del cuerpo y le damos 1 cm de costura a todas las partes que todavía no lo tengan y después lo recortamos todo. Que me estoy dando cuenta de que no hay ninguna foto que lo muestre, pero para cortar la espalda se aplica el mismo cuento que he explicado antes, doblando por el CE.


  Ya tenemos el patrón de Anna; es mucho más sencillo que el de Elsa, ¿eh?
  Bueno, pues con esto doy por finiquitado el apartado de patrones; ¡qué tostón! Además que si no sabéis de patronaje, pues igual no os habéis enterado de nada; pero bueno, que igual hay a quien le sirve de ayuda, inspiración...
  El patronaje no es que sea lo más divertido del mundo, desde luego yo prefiero la confección, pero reconozco que sin una buena base no hay nada que hacer. Recuerdo que en la carrera no era la asignatura que más me gustaba, pero por suerte se me daba bien, así que podía permitirme el lujo hacer caso solo a ratos... y así me hice amiga de mi compi de mesa, Juls.

  Nos vemos...
M..

sábado, 5 de septiembre de 2015

WITHOUT THIMBLE: MOCHILA VIAJERA (DISNEY TRIP I)

  Aunque la mochila es la primera cosa de la que os voy a hablar, no fue lo primero que confeccioné para el viaje, pero me ha parecido que era lo mejor para empezar.
  Tuve claro desde el principio que iba hacerme una; nunca antes había cosido una mochila, pero me apetecía el reto. La idea principal, era que fuera cómoda y práctica, y si quedaba bonita, ¡pues mucho mejor! Ahora mismo no recuerdo si tardé dos o tres días en hacerla, y tengo que decir que complicada en sí no es, pero sí que tiene bastantes componentes que llevan su tiempo; y algún contratiempo también...


  Lo primero que hay que hacer es el boceto. En este caso era una idea general que iría definiendo según iba cosiendo, pero donde ya marqué algunas medidas que calculé a ojo, metro en mano; es raro, pero las seguí fielmente... ¡qué buena soy!
  Es el turno de los materiales: como quería que tuviera un aspecto 'natural', tire hacia los tejidos de algodón... y entonces descubrí este Canvas Americano tan ideal (mentira, me lo enseñaron la chicas de la tienda, que como me conocen desde hace años, me tienen bastante calada). Si tenéis pensado hacer alguna bolsa, estuche... este tejido es muy recomendable, porque tiene cuerpo sin ser excesivamente grueso y se cose muy fácilmente; eso sí, lavarlo antes porque encoge (aplicable a todas las telas de algodón). Como quería darle un poco de contraste, aproveché este trozo de polipiel que andaba por el armario.
  Compre también las anillas, el cierre, la cremallera... pero ya las iréis viendo según vamos avanzando.


  Bueno, es el turno de los patrones. No os pongo el paso a paso porque es un rollo, además que con el papel marrón este que estoy usando ahora (suelo cambiar de color de vez en cuando), el lápiz casi ni se ve en las fotos. Pero bueno, no descarto hacer más adelante un croquis con los patrones y las medidas de cada uno.


  Para la polipiel, salvo el de base que es el mismo que el del género, no hice patrones, como eran simples rectángulos, los dibujé directamente sobre el revés de la tela. Es sencillo, simplemente hay que tener en cuenta el ancho, el del frente/espalda o el del costado, y el alto (ángulos de 90º por favor...)


  Pasamos al corte, primero la polipiel que ya tenemos preparada, y luego el género. La base no es que sea necesario cortarla en el canvas, ya la tenemos en polipiel, pero me pareció que le daría más cuerpo.


  Empezamos a montar los elementos decorativos, o sea, las tiras de polipiel: apoyamos el rectángulo a 4 cm del bajo, lo cosemos, giramos haciéndolo coincidir con el bajo y pespunteamos alrededor; fácil, ¿eh? Pues lo repetimos hasta tener completas las cuatro piezas (la mayor complicación en esta parte es que el plasticuero y el prensatelas de la máquina se llevan regular, porque se pega o patina, así que sujetarlo bien).


  Colocamos ahora el cierre. Cortamos un trozo de esta cinta típica de mochila (algunas de las que me enseñaron me parecieron de persiana, así que lo mismo sirven para las dos cosas), la pasamos por el cierre y lo pespunteamos. Y entonces, oh sorpresa, me di cuenta de que la parte delantera ¡no tenía que haberla cosido todavía! No importa, se descose un poco (todo el pespunte de alrededor y un poco de la otra costura por el centro), se introduce la cinta, y lo volvemos a coser como en la explicación anterior.


  Nos centramos ahora en el bolsillo trasero: cosemos la cremallera primero a la parte de abajo de la espalda y después a la de arriba. A continuación, doblamos y planchamos esta parte, y le hacemos un pespunte, lo que crea una pestaña que ocultará la cremallera.


  Todo bolsillo necesita un forro, y rebuscando en el armario encontré esta tela de algodón azul con flores que me regaló una amiga hace tiempo; tenía una tienda de decoración, y cuando hacía limpieza de muestrario, me regalaba todas las telas que eran aprovechables (¡gracias, Pepa!).
  Ya que iba a cortar el bolsillo trasero, aproveché para cortar también el forro para el resto de la mochila; los patrones son los mismos, solo hay que quitarles 1,5 cm de su parte superior. 
  Y hecho esto, cambié de opinión. Eurodisney... Paris... lluvia... En el caso de que nos lloviese en el viaje (sucedió, y según salimos de la tienda con las maravillosas capas, paró), se me ocurrió que la mochila podía acabar como una sopa, así que le puse una tela plastificada, donde guardaría seguro el móvil. Encontrar tela de este tipo en Donosti es complicado, pero un día paseando por una de las tiendas del señor Amancio, encontré este mantel tan mono, que dicho sea de paso, he utilizado ya en varias cosas.


  Pues eso, cosemos el mantel/forro a la parte superior de la cremallera y después a la inferior. Para rematar, pespunteamos los dos extremos, genero y forro juntos; aseguraos de que dejáis el carro dentro si vuestra cremallera como la mía es más larga de lo necesario (el que avisa no es traidor...).


  Bueno, pues ahora cosemos los costados a la trasera y luego el delantero a los costados.


  Colocamos a continuación la base de la mochila. Lo más sencillo es hacer unos piquetes en la parte central de cada lado tanto en la base como en el cuerpo. Juntamos piquete con piquete, lo sujetamos con alfileres y cosemos. Di la vuelta a la mochila e hice después un pespunte alrededor en la base; a ver, necesario necesario no era, y bueno, quedó un poco regular...


  Colocamos ahora las anillas y... ¡anda, otra cosa que cosí antes de tiempo! ¿Tenéis un descosedor? es el mejor amigo del mundo mundial en estos casos. Pues eso, se descose un poco los costados a la altura de la polipiel y listo.
  Lo que es el montaje de la anilla, se corta un trozo de la cinta usada antes, se pasa por ella, se le pega una puntada, lo introducimos en el agujero y a coser otra vez; recomiendo pasar con la máquina varias veces, para que sea más difícil que se descosa.


  Es el turno de la solapa. Aquí me encontré el primer fallo 'gordo', y es que al coser el género con el forro y probarlo sobre la mochila, me di cuenta de que me había quedado corta. Mais pas de problème, se le añade un poco de tela en la parte superior ¡y arreglado!
  Se vuelve a coser la solapa, dejando una abertura en el dentro inferior porque...


  ...hay que poner el cierre. Una vez más cortamos un trozo de cinta (medí la distancia de la solapa al cierre para saber cuanto), lo introducimos esta vez por la parte inferior del cierre, le pegamos un pespunte, lo enganchamos a la solapa y lo cosemos por su interior. Le damos la vuelta y hacemos un puntada de adorno por la parte del forro.
  Y seguimos... ¡Venga, ánimo, que ya queda menos!


  Es el turno de los tirantes. Es sencillo: cosemos las piezas por sus extremos más largos, planchamos la costura cargando una de ellas a un lado y luego le damos la vuelta. Esto puede ser un poco coñazo y ojo, no metáis un rotulador, que como se os abra la tapa ¡la liáis! Lo mejor, haceos con una cuchara de estas de mango largo y estrecho que hay para los bebés, son bastante prácticas.
  Acabado esto, me acordé de lo necesarias que suelen ser a veces las trabillas, así que me fabriqué una sobre la marcha: cogemos un trozo de tela, doblamos, redoblamos y damos una puntada al canto. Se cose después junto con los tirantes a la parte trasera de la solapa.


  Y la cosemos ahora a la mochila... y aquí me di cuenta del segundo fallo 'gordo': el cálculo no estaba bien hecho y me quedé sin espacio para el cierre que tenía pensado, unos ojetes con un cordón grueso; a parte de que el bolsillo había quedado pelín alto para ser práctico. Arreglar esto era complicado, había que desmontar toda la parte trasera para hacerla nueva, y como que no me apetecía nada, así que descarté lo de los ojetes y seguí adelante convencida de que ya se me ocurriría otra cosa...


  Terminamos de montar los tirantes: lo pasamos primero por la cosa esta que no sé cómo se llama, por la anilla del costado a continuación, y al txirinbolo otra vez, donde doblamos el extremo y lo cosemos. Lo mismo con el otro. 
  Como veis, la mochila ya está hecha... ¡al menos por fuera!


  Antes de ponerme con el forro como tal, pensé que sería interesante hacer un 'bolsillo' donde colocar la cantimplora. Aprovechando que había cortado dos veces la base, cogí una de ellas, remallé la parte superior y la inferior, y luego la cosí con una puntada mona... y de ahí, a uno de los costados. Ya con el uso resultó que el pasador este era un poco grande para la cantimplora, aunque la mantenía en su sitio; eso sí, es del tamaño perfecto para introducir una botella de 1,5 L, que también lo he probado.


  Y ahora si, nos ponemos con el forro: se cose igual que el género, pero dejando una abertura en el lateral, para poder girar la mochila más adelante. El último paso será coser las dos bocas, colocando derecho con derecho.


  Venga, giramos la mochila con cuidado, no vayamos a cargarnos algo.
  Fijamos el forro juntando las costuras de las bases y dándoles unas cuantas puntadas en varios puntos. Cerramos ahora la abertura con una costura al canto. 


  Por último (sí, he dicho último; ¡fuegos artificiales!), hacemos unas pinzas en ambos costados para evitar que la mochila 'boquee'; pensé en meterle alguna cremallera o así, pero la verdad es que con estas pinzas y el largo de la solapa quedaba bastante bien.


  Y por fin, el trabajo finalizado; ¿qué os parece?

  Después de haberla usado durante todo el viaje (y en Las Landas, y en la vuelta al curro... vamos, ¡que sigo con ella!), me ha encantado el resultado: es práctica, ligera, de gran capacidad (la de cosas que llevo siempre), bonita, fácil de lavar...
  Como he comentado antes, el bolsillo de la espalda quedó demasiado alto, pero bueno, tampoco es preocupante; lo solucionaré en la próxima mochila, porque sí, me he quedado con ganas de hacer más.

  ¡Nos vemos!
                       M..

P.D.: ¡que me acabo de acordar! Tenía pensado decorar un poco la mochila, al menos para el viaje. Pensé en colocarle un transfer con la leyenda 'I'm 99,9% sure I'm a Disney Princess', algo que me hizo mucha gracia cuando lo leí en una taza. Luego me quedé sin tiempo, y entonces me acordé del Pascal que hice a ganchillo cuando me disfracé de Rapunzel. Lo metí en la maleta y allí se quedó el pobre, porque solo me acordaba de que no lo había cogido cuando estábamos en el parque; ¡que pena de cabeza tengo!

lunes, 31 de agosto de 2015

DEPRESIÓN POST-VACACIONAL

  Es oficial, se me ha acabado el rollo, ¡buaaaaaaa! ¡Con lo bien que estaba yo tocándome las narices! Porque este año sí, al menos la segunda parte, me he dedicado a descansar; 10 días sin tecnología, ni máquina de coser, ni nada... bueno un libro, algún hilo y unos ganchillos sí. Lo dicho, relajación casi total... 
  Así que esta mañana ha sido duro volver a la realidad. De hecho, cuando ha sonado el despertador, no sabía ni qué era eso, ni dónde estaba. Más o menos ubicada, me levanto, voy a la cocina, cojo una taza, la leche y empiezo a echarla... y cuando casi estaba llena, me doy cuenta de que es demasiado para el café; hala, vuelta al brik con derrame incluido... Enciendo la cafetera, me voy a no sé donde, y a la vuelta como ya está lista le doy al botón. Sigo pululando por la cocina cuando miro la cafetera y me digo 'Uy, qué café más blanco... '¡Tonta, si no has puesto la cápsula!' Tiro el mejunje leche/agua sucia por la fregadera, y vuelta a empezar... ¿Quién fue el simpático que inventó el rollo este de madrugar?????
  Pues eso, la segunda parte de las vacaciones las pasé relajada en Las Landas, pero, ¿dónde estuve los primeros días?????


   ¡Síiiiii, estuve en uno de los países del Tito Walt!
  Como ya comenté en algún post, andaba bastante liada con cosas que estaba haciendo para las vacaciones, o sea lo que iba a llevar a Disneyland Paris; ¡ja, os vais a hartar de costura! He estado realmente tan desconectada, que ahora tengo una pila de fotos para editar, y poco tiempo para hacerlo... porque encabezando la lista de tareas está, la tarta para el cumple de la princesa que es el miércoles; lo de hacer la compra debe andar por el último lugar, ¡y eso que tengo el frigo vacío!
  Así que en vez de ponerme al día (bueno, la verdad es que estoy horneando el bizcocho mientras escribo), voy a comentar algunas cosillas del parque:
  Era la tercera vez que iba a Eurodisney, y la sensación esta última vez ha sido un poco descafeinada, igual porque los primeros días hizo frío, a lo mejor porque había unos cuantos andamios... El primero en la entrada, lo que es la parte derecha del hotel estaba cerrada por obras. Ya dentro, nos encontramos con que la atracción It's a Small World, lugar ideal para descansar las piernas después de tanta caminata (aunque la cancioncita se las trae) está cerrada (tuvimos una vista ideal del desmontaje del lugar desde el tren). Caminando y caminando, llegamos a Adventureland, y oh sorpresa, el barco pirata y la calavera también están vallados. Y digo yo, ¿obras en agosto? Con la gente que había... 
  Por lo demás, colas, colas y más colas: para las atracciones, para comer (bueno, estas nosotras nos las saltamos porque teníamos pensión completa, y con los ticket entrábamos por otro sitio y teníamos preferencia; ¡un hurra por mi prima!), para entrar al baño... Oh, por cierto, esto tengo que comentarlo: ¡qué peste! Que tienes que esperar en las atracciones lo sabes, que el baño va a apestar, ¡no! Y no soy una tía escrupulosa. El caso es que no parecían tan tan sucios, quizá un poco envejecidos... ¿están ahorrando en ambientador? O igual es que fui a dar con los peores de todo el parque, no sé. Pero encontré uno ideal: nada más pasar el torno de la entrada, caminando por la derecha, más o menos donde está el alquiler de sillas, hay ahí un baño todo nuevecito, limpio y bien perfumado; vistos los otros, casi hasta merece la pena pegarte la caminata si estás en la otra punta del parque.
  Hablemos ahora de los personajes: ¿dónde estaban? Si veías alguno tenías que hacer cola para sacarte una foto. Y Mickey, me parece que estaba secuestrado en su atracción, Meet Mickey Mouse, donde la espera rondaba los 60-90 minutos, y desde primera hora de la mañana, ¡toma ya! A veces el cartel marcaba 10 minutos y te emocionabas, pero entonces el chico/portero te decía que no, que es que a veces se atascaba, le daba un par de leches ¡et voilà!, 90 minutos otra vez; menuda guasa que tenían los jodios... Por cierto, que si queréis montaros en el tren que da la vuelta a todo el parque, cogerlo en la estación que está aquí detrás, accediendo desde las escaleras de la derecha; no sé si es porque está medio escondida o qué, pero no hay nada de cola.
   Volviendo a los muñecos, el último día estábamos llenando la cantimplora en una de las fuentes, cuando una puerta se abrió y Pinocho y Geppetto aparecieron, ¡y haciendo la comba!; cómo se lo pasaron los enanos que andaban por allí, y los demás viéndolos, porque sinceramente, ese es el recuerdo que tenía yo de Disneyland Paris.
  Ah, que también apareció Goofy al poco rato y nos sacamos fotos sin hacer cola, ¡qué locura!
  Es el turno de las princesas: están claramente en peligro de extinción. Si querías verlas, tenías que ir a primerísima hora a hacer cola (que se chuparon mis primas mientras la Princesa y yo estábamos en el hotel, jeje) y te daban un ticket con la hora en la que tenías que ir al Pabellón de las Princesas. Allí pasas... y vuelves a hacer cola antes de ver a la princesa, una, la que te toque; nos encontramos un paisano que había hecho la dichosa cola los seis días que llevaba en el parque para que su hija las viese a todas, ¡eso es amor de padre... y un poco locura también!
  Y luego ya las volvías a ver en la cabalgata, donde por fin pude ver a mi tocaya, montada tan feliz en un columpio; con las ganas que tenía yo de hacer el ganso... ¡en fin!
  Pero no todo va a ser malo: es para destacar lo simpáticos que son los trabajadores del parque (bueno, alguna petarda encontramos), y algo que me sorprendió muchísimo es que la mayoría hablaba español. Yo que iba preparada para hablar francés como una loca... Qué hice la tarde que pasamos de compras, porque cuando me acercaba a algún mostrador se me quedaban mirando como pensando '¿En qué idioma le hablo a esta?' Empezaban en francés y yo les seguía (símbolo de la victoria; ¡gracias aitas por las clases!) Es lo que tiene tener pinta de guiri. En serio, porque esperando para pagar en una tienda, viendo que se formaba cola vino un chico para descongestionar un poco aquello y cuando me saludó con un 'Hola' y le respondí con otro 'Hola', casi se cae del susto; resulta que me había saludado sin más, no esperaba que le fuese a contestar en castellano. Vaya risas que nos echamos.
  Y si hablamos de atracciones, la que más me gustó fue la de Ratatouille, situada en el Parque Studios, empezando por el exterior, y siguiendo por el interior; obligatorio casi coger el Fast Pass, porque si no la espera es interminable. Existe si no la opción de la cola Single, o sea te montan en el carro donde haya hueco. En mi caso, el último día me tocó con una familia italiana que no me entendían ni papa, y yo pensando 'Si yo les medio entiendo hablándome en italiano, ¿por qué ellos no me entienden hablando en castellano?'. Al final combinando los idiomas que sé, menos euskera que fijo que no pillaban una, y por mímica, conseguí que entendieran que tenían que hacer lo mismo que yo con las dichosas gafas... ahora, ¡qué risas me eché con ellos!
  Y para acabar, el espectáculo de Stitch. No recordaba la gracia que me hacía el bicho azul este, y lo que vacila en el montaje interactivo ubicado también en el Studios. Si hablas francés o inglés no te lo pierdas, ni sientes la velocidad, ni sueltas adrenalina, pero ¡te partes de risa fijo!
  Y así, lo que pretendía ser una entrada rapidita, se ha convertido en un rollo de los buenos; estoy un poco espesa, ¡qué le vamos a hacer!
  Voy a ver si hago algo productivo... ¡nos vemos! 
                                                                                                                                                          M..


lunes, 10 de agosto de 2015

SWEET LAB: PIGS IN MUD


   O lo que es lo mismo, una tarta con cerdos revolcándose en barro... ¡de chocolate! Aunque hay que decir que están bastante limpitos, y muy relajados, por cierto...
  Un día estaba enredando por Pinterest cuando vi esta tarta. Me pareció muy divertida, además de una alternativa a las tartas de fondant que siempre hago. Meses después, hablando con una amiga que quería una tarta para su sobri, me acordé de ella. Y aunque estábamos decididas, al final no llegamos a hacerla: había que prepararla como dos días antes, y transportarla después durante bastante tiempo en coche. ¿Cual es el problema? me diréis... pues que como veréis más adelante, el relleno era una crema de trufa, o sea, la refrigeración es imprescindible.
  Me quedé un poco con las ganas... pero entonces me di cuenta de que el cumple de mi prima estaba cerca... Así que ¡ADJUDICADA!
   He aquí la lista de ingredientes, teniendo en cuenta que usé un molde de 20 cm de diámetro:

Bizcocho de chocolate preparado el día anterior
Crema de trufa (500 ml de nata para montar [35% M.G.],
30 gr de cacao, 75 gr de azúcar glas)
9 Kit-Kat
1 sobre de cobertura de chocolate
Fondant rosa y negro para los cerditos
Fondant blanco, amarillo, azul y verde para las flores,
y bolitas de azúcar


  Como he comentado antes, el relleno para esta tarta es una crema de trufa; ya veréis que es súper fácil de hacer, y a diferencia de la nata montada, no se me ha cortado nunca (seguro que la próxima vez la lío, ¡por bocazas!).
  Pues eso, echamos en la batidora la nata montada, que tiene que estar muy muy fría, el cacao y el azúcar glas, todo a la vez, y la ponemos en marcha. Al igual que con la nata montada, el ruido será el que nos indique cuando está lista; y si os pasáis, ¡tendréis mantequilla!
  Bueno, pues ahora que la tenemos preparada, empieza el montaje; que no lo he dicho, pero hay que igualar primero los bizcochos... Echamos una buena cantidad de crema en uno de ellos y la repartimos. Justo después colocamos el otro bizcocho encima, y a envolverlos con la crema. Cuando esté todo cubierto y más o menos liso, metemos la tarta al frigo y la dejamos allí un rato (que podéis aprovechar para comeros los restos de crema...)


  Partimos los Kit-Kat de dos en dos, y los vamos colocando alrededor; no os preocupéis de posibles caídas, la crema hace de cola. Calentamos la bolsita de cobertura (usé una del Lidl que alguien me dio y que dicho sea de paso, estaba buenísima) y la echamos después en la parte de arriba; que quedan salpicaduras, marcas... ¡mejor! Esto es una pocilga, no una ¡Sacher
  Dejamos que se seque, y otra vez al frigo; como os digo, es importante mantener la crema refrigerada.


  Toca ahora recordar lo aprendido cuando jugábamos con la plastilina, para aplicarlo al fondant. Venga, que es muy fácil: se hacen bolitas de diferentes tamaños según sea cabeza, cuerpo, pezuña... y se le da la forma deseada. Se coge luego un palillo y se marca los ojos, nariz... ¡y el culo, que si no a ver quien descubre qué es eso! Los coloqué después en eso que parece una piscina espacial, dispuesta a dejarlos secar toda la noche... peeeero, el que está así como recostado pedía a gritos unas gafas de sol; cogí un trocito de fondant negro y listo (esto que... parece una tontería, pero me llevaron su tiempo las jodías...) Hice las flores (que no es que sean gran cosa, pero su función era simplemente dar un poco de color a la tarta) combinando diferentes cortadores, algún polvito mágico y las bolitas de azúcar, y labor del día terminada.


  Al día siguiente, poco antes de ir a comer, coloqué por fin a los animalillos estresados estos, mojando un poco con agua el lugar donde iría colocado cada uno. Me di cuenta entonces como que eran un poco grandes, pero bueno, tampoco es que fuesen a quejarse... además que quedan súper monos; no sé cual me gusta más.
  Y no nos olvidemos de las flores, que fui colocando según me parecía.


  ¡Y por fin, la tarta terminada! ¿No os parece que quedó genial?
  Como de costumbre, no hay foto del interior, qué se le va a hacer, pero os digo yo que tenía una pinta... y que estaba para chuparse los dedos.
  Una de las cosas que me daban 'miedo' de esta tarta además de que la crema se estropease, era que los Kit-Kat se pasasen a causa del frío, pero nada de eso, estaban riquísimos. De hecho, creo que consiguieron proteger el interior muy bien, lo que me hace pensar que tapándola bien, puede perfectamente ser una tarta viajera. Habrá que probar...

  ¡Nos vemos!
                     M..

martes, 4 de agosto de 2015

CROCHETMANIA: ZAPATILLAS ANNA


  ¿A que echabais de menos las princesas? Ya veréis cuando os enseñe la que estoy liando para las vacaciones... La verdad es que ando enredadísima cosiendo, todo el día metida en la habitación/taller, pero sé que va a merecer la pena. 
  Bueno, vale, de vez en cuando salgo de mi guarida y me siento en el sillón. Podría quedarme allí tranquilita, pero no sé, ¿dedicarme solo a ver la tele? ¡Qué locura! Además que me hago bolita y me quedo dormida (el sábado hasta las 6 de la mañana nada menos)
  Pues eso, que es entonces cuando cojo el cuaderno y el portaminas, o el hilo y el ganchillo, y dibujo las viñetas o crocheteo cosas como estas: unas zapatillas inspiradas en Anna la de Frozen.
  En realidad no son estas las primeras que hice, fueron unas inspiradas en la reina Elsa, pero una Princesa pasó por mi casa y se las llevó. A ver, que eran para ella, de hecho me vino muy bien que ese fin de semana se quedara a dormir en mi casa para ir probándoselas según iba tejiendo, pero la muy bruja preguntaba una y otra vez: pero son mías, ¿no? Y aunque en principio estaba pensado que las dejase en mi casa para cuando viene, no pude decirle que no cuando me puso ojitos como los del Gato con Botas de Shrek (sí esos).
  Y entonces pensé: puedo hacerle otras... o hago unas para regalárselas a mi otra primita, la Pirata.


  Los materiales ya los veis: hilo azul, rosa y verde, gancho de 3.0 mm, aguja, goma eva (para la suela) y una plantilla. Para hacerla, nada tan fácil como plantar el pie sobre un folio y dibujar el contorno; se arregla un poco la forma, et voilà! Y lo mejor de todo, ¡el método sirve para todos los pies del mundo!


  Lo primero, dibujamos el contorno de la plantilla en la goma eva y lo recortamos. Recordad que tenemos un pie derecho y otro izquierdo, así que si no habéis girado la plantilla al dibujarla, dar la vuelta a la pieza ya cortada (haced una marca con el lápiz y no os haréis un lío luego). Las guardamos hasta que las necesitemos.


Y ahora empezamos a tejer siguiendo el patrón:

        Abreviaturas:
               pb = punto bajo
               aum = aumento
               cad = cadeneta
               pe = punto enano
               dis= disminución

        V1= 6 pb en anillo mágico [6]
        V2= 1 aum en cada punto [12]
        V3= 1 pb, 1 aum; repetir alrededor [18]
        V4= 2 pb, 1 aum; repetir alrededor [24]
        V5= 3 pb, 1 aum; repetir alrededor [30]
        V6= 4 pb, 1 aum; repetir alrededor [36]
        V7= 5 pb, 1 aum; repetir alrededor [42]
        V8-20= 1 pb en cada punto [42]


  A partir de aquí, trabajaremos en filas, aunque como vais a ver, mantengo la numeración porque me parece que es más fácil.
        F21-54= 1 pb en los siguientes 28 puntos, 1 cad y girar [28]


  Cerramos la parte trasera de la zapatilla: juntamos derecho con derecho, y entonces metemos el gancho en la primera anilla de un lado y en la primera del otro; y así hasta el final. Hacemos un nudo y dejamos una hebra larga que usaremos después.


  Y ahora toca la parte 'complicada', principalmente porque a ver si soy capaz de explicar cómo la hice... Introducimos el gancho en la costura trasera, y atamos el hilo con 1 cad. A partir de aquí tejemos haciendo puntos cada 2 filas, como marcan las flechas de la foto; del agujerito intermedio nos olvidamos.
        F1= 16pb, 1 dis, 13pb, 1 dis, 16 pb y cerramos cambiado de hilo [50]


  Para cambiar de color, al llegar al último punto hacemos la primera pasada con el hilo azul, pero la segunda, la de cierre, será ya con el rosa; y seguimos con el patrón:
        F2= 18pb, 1 dis, 11pb, 1 dis, 17pb [48]
        F3= 1 pb en cada punto y cerramos con 1pe [48]


  Veréis que nos ha quedado un pico muy feo en la zapatilla... pues tiene solución: sacamos el dichoso pico desde el interior, le damos varias puntada en la tercera fila empezando desde arriba (donde está el alfiler), y lo atamos después a la parte trasera de la zapatilla. ¡Ahora está redondita y mucho más mona!


  El bordado: reconozco que lo hice y lo deshice varias veces hasta que por fin di con las flores que me gustaban. Ya comenté que montar y desmontar es un rollo, pero merece la pena (¡anda, si he usado hilo rosa claro y blanco también!).


  Y por último, nos toca colocar la suela. Cuando hice el primer par de zapatillas no estaba segura de si se las iba a poner o no, pero entonces la Princesa se puso a bailar en la sala y se pegó un señor patinazo, entonces sí que sí había que ponerle algo. No sé si la goma eva es lo más adecuado, ni sé si aguantará, pero bueno, hay que probar, ¿no?


  Y este es el resultado, ¿os gusta?
  Y para que veáis que yo no miento nunca (básicamente porque luego hay que mantener la mentira y eso da mucha pereza), aquí os dejo la foto que me dio tiempo a sacar de las de la reina Elsa.


  ¡Nos vemos!
                                                                                                                     M..

lunes, 3 de agosto de 2015

BOLSA PARA EL PAN (OTRA VEZ)

  Que no es que os vaya a pegar la txapa de nuevo, no. La cosa es que revisando las entradas, resulta que me he dado cuenta de que el dibu de la bolsa para el pan como que no se ve nada, así que aquí lo tenéis otra vez, ahora ¡como protagonista único!


  No descarto enmarcarlo de verdad, y colocarlo en la oficina de mi padre... (emoticono maligno)

  ¡Nos vemos pronto!
                                                                           M..